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Enoc, Capitulos 15 al 23

Capítulo 15

enoc1 Y él me correspondió y me habló y yo oí su voz: “No temas Enoc, hombre de justo, escriba de justicia; acércate y escucha mi voz.

2 “Ve y dile a los Vigilantes del cielo que te han enviado a suplicar por ellos: ‘A vosotros corresponde interceder por los humanos y no a los humanos por vosotros’.

3 ‘¿Por qué habéis abandonando el cielo alto, santo y eterno, os habéis acostado con mujeres y profanado a vosotros mismos con las hijas de los hombres y tomado esposas como los hijos de la tierra y habéis engendrado hijos gigantes?.

4 ‘Vosotros que fuisteis santos espirituales viviendo una vida eterna os habéis manchado con la sangre de las mujeres y habéis engendrado con la sangre de la carne y como los hijos del hombre habéis deseado después carne y sangre como aquellos que mueren y perecen’ .

5 “Por eso yo les he dado a ellos mujeres para que las fecunden y engendren hijos por ellas y para que así no falten ellos sobre la tierra.”

6 ‘En cuanto a vosotros, fuisteis primero espirituales, viviendo una vida eterna, inmortal por todas las generaciones del mundo;

7 por ello no se os han atribuido mujeres, pues la morada de los espíritus del cielo es el cielo’ .

8 “Y ahora, los gigantes que han nacido de los espíritus y de la carne, serán llamados en la tierra espíritus malignos y sobre la tierra estará su morada.

9 “Los espíritus malos proceden de sus cuerpos, porque han nacido de humanos y de los santos Vigilantes es su comienzo y origen primordial. Estarán los espíritus malos sobre la tierra y serán llamados espíritus malos.

10 “Los espíritus del cielo tienen su casa en el cielo y los espíritus de la tierra que fueron engendrados sobre la tierra tienen su casa en la tierra.

11 “Y los espíritus de los gigantes, de los Nefilim, que afligen, oprimen, invaden, combaten y destruyen sobre la tierra y causan penalidades, ellos aunque no comen tienen hambre y sed y causan daños.

12 “estos espíritus se levantarán contra los hijos de los hombre y contra las mujeres porque de ellos proceden.

Capítulo 16

1 “Después de la muerte de los gigantes cuando los espíritus han salidos de su cuerpo, su carne será destruida antes del juicio. Serán así destruidos hasta el día de la gran consumación, del gran juicio en el cual el tiempo terminará para los Vigilantes e impíos y seréis totalmente consumados.

2 “Y ahora, a los Vigilantes, que te han enviado a suplicar por ellos, que en otra época habitaban en el cielo, diles:

3 ‘Vosotros estabais en el cielo pero todos los misterios no se os habían revelado. No habéis conocido sino un misterio indigno y en el endurecimiento de vuestro corazón lo habéis comunicado a las mujeres y por ese misterio ellas y los hombres han multiplicado el mal sobre la tierra’

4 “Diles pues: ‘No tendréis paz'”.

Capítulo 17

1 Después me llevaron a un sitio cuyos habitantes son como el fuego ardiente, pero cuando desean aparecen como humanos.

2 Me llevaron a la casa de la tempestad, sobre una montaña cuya cima tocaba el cielo,

3 y vi las mansiones de las luminarias y los tesoros de las estrellas y del trueno, en los extremos del abismo donde están el arco de fuego, sus flechas y carcaj, la espada de fuego y todos los relámpagos.

4 Luego me llevaron hasta las aguas de vida y hasta el fuego del occidente, el que recogió todas las puestas de sol.

5 Llegué hasta un río de fuego cuyas llamas corren como agua y desemboca en el gran mar que esta al lado del poniente;

6 vi grandes ríos y llegué a una gran oscuridad y hasta donde ningún ser carnal camina;

7 vi las montañas de las tinieblas de invierno y el sitio hacia donde fluyen todas las aguas del abismo;

8 y vi la desembocadura de todos los ríos de la tierra y la desembocadura del abismo.

 

Capítulo 18

1 Vi los tesoros de los vientos y vi que con ellos Él ha adornado toda la creación y los cimientos de la tierra;

2 y vi también la piedra angular de la tierra y los cuatro vientos que sostienen la tierra y el firmamento;

3 vi como los vientos extienden el velo del cielo en lo alto y cómo tienen su puesto entre el cielo y la tierra: son las columnas del cielo;

4 vi los vientos que hacen girar y que conducen por las órbitas del sol y de los astros en sus estancias;

5 vi los vientos que sostienen las nubes sobre la tierra; vi los caminos de los ángeles; vi en los confines de la tierra el firmamento en lo alto.

6 Después fui al sur y vi un sitio que ardía día y noche, en donde se encontraban siete montañas de piedras preciosas, tres del lado oriental y tres del lado del mediodía.

7 Así, entre las que estaban en el oriente, una era de piedra multicolor, una de perlas, y la otra de piedras medicinales; y las que estaban en el sur eran de piedra roja.

8 La del medio se elevaba hasta el cielo como el trono del Señor y la parte alta del trono era de zafiro.

9 Yo vi un fuego ardiente, y más allá de esas montañas

10 está una región donde termina la gran tierra, y ahí culminan los cielos.

11 Luego me fue mostrado un profundo abismo entre columnas de fuego celeste, y vi en él columnas de fuego que descendían al fondo y cuya altura y profundidad eran inconmensurables;

12 y más allá de este abismo vi un sitio sobre el cual no se extendía el firmamento, bajo el cual no había tampoco cimientos de la tierra; sobre el que no había ni agua ni pájaros, sino que era un lugar desierto y terrible.

13 Allí vi siete estrellas parecidas a grandes montañas, que ardían, y cuando pregunté sobre esto,

14 El ángel me dijo: “Este sitio es el final del cielo y de la tierra; ha llegado a ser la prisión de las estrellas y de los poderes del cielo.

15 “Las estrellas que ruedan sobre el fuego son las que han transgredido el mandamiento del Señor, desde el comienzo de su ascenso, porque no han llegado a su debido tiempo;

16 y Él se irritó contra ellas y las ha encadenado hasta el tiempo de la consumación de su culpa para siempre, en el año del misterio”.

Capítulo 19

1 Después Sariel me dijo: ” Aquí estarán los Vigilantes que se han conectado por su propia cuenta con mujeres. Sus espíritus asumiendo muy diversas apariencias se han corrompido y han descarriado a los humanos para que sacrifiquen a demonios y dioses, hasta el día del gran juicio, en que serán juzgados y encontrarán su final.

2 “En cuanto a sus mujeres, las que fueron seducidas por los Vigilantes, se volverán sosegadas”.

3 Yo Enoc, solo, he visto la visión, el final de todas las cosas y ningún humano ha visto lo que yo he visto.

 

Capítulo 20

1 He aquí los nombres de los santos ángeles que vigilan: (Ap 8:2)

2 Uriel, uno de los santos ángeles, llamado el del trueno y el temblor;

3 Rafael, otro de los santos ángeles, el de los espíritus de los humanos; (Tb 12:15)

4 Ra’u’el, otro de los santos ángeles, que se venga del mundo de las luminarias;

5 Miguel, otro de los santos ángeles, encargados de la mejor parte del la humanidad y del pueblo; (Dn 10:13,21, 12:1; Judas 9; Ap 12:7)

6 Sariel, otro de los santos ángeles, encargado de los espíritus de los hijos de los hombres que pecan en espíritu;

7 Gabriel; otro de los santos ángeles, encargado del paraíso, las serpientes y los querubines; (Dn 8:16, 9:21; Lc:1:19,26) (Gn 3:24; Ex 25:18-22; Ez 10:4-5)

8 Remeiel, otros de los santos ángeles, al que Dios ha encargado de los resucitados. (Mt 28:2,5; Mc 16:5)

Capítulo 21

1 Después volví hasta donde todo era caótico;

2 y allá vi algo horrible: no vi ni cielo en lo alto ni tierra firme fundamentada, sino un sitio informe y terrible.

3 Vi allí cuatro estrellas del cielo encadenadas que parecían grandes montañas ardiendo como fuego.

4 Entonces pregunté: “¿Por qué pecado están encadenadas y por qué motivo han sido arrojadas acá?”.

5 Uriel el Vigilante y el Santo que estaba conmigo y me guiaba, me dijo: “Enoc ¿por qué preguntas y te inquietas por la verdad?.

6 Esta cantidad de estrellas de los cielos son las que han transgredido el mandamiento del Señor y han sido encadenadas aquí hasta que pasen diez mil años, el tiempo impuesto según sus pecados.

7 Desde allí pasé a otro lugar más terrible que el anterior y vi algo horrible: había allá un gran fuego ardiendo y flameando y el lugar tenía grietas hasta el abismo, llenas de columnas descendentes de fuego, pero no pude ver ni sus dimensiones ni su magnitud ni haría conjeturas.

8 Entonces dije: “¡Qué espantoso y terrible es mirar este lugar!”.

9 Contestándome, Uriel el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo me dijo: “Enoc ¿por qué estás tan atemorizado y espantado?”. Le respondí: “Es por este lugar terrible y por el espectáculo del sufrimiento”..

10 Y él me dijo: “Este sitio es la prisión de los ángeles y aquí estarán prisioneros por siempre”.

 

Capítulo 22




1 Desde allí fui a otra parte, a una montaña de roca dura;

2 había ahí cuatro pozos profundos, anchos y muy lisos. Y dije: “¡Qué lisos son estos huecos y qué profundos y oscuros se ven!”.

3 En ese momento, Rafael el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo, me respondió diciendo:”Estas cavidades han sido creadas con el siguiente propósito; que los espíritus de las almas de los muertos puedan reunirse y que todas las almas de los hijos de los hombres se reúnan ahí. Así pues esos son los pozos que les servirán de cárcel;

4 “Están hechos para tal cosa, hasta el día en que sean juzgados hasta momento del gran juicio que se les hará el último día”.(Sal 68:19; Ef 4:9; 1P 3:19,20)

5 Vi allí al espíritu de un hombre muerto acusando, y su lamento subía hasta el cielo, gritando y acusando.

6 Entonces pregunté a Rafael el Vigilante y el Santo, que estaba conmigo: “¿De quién es este espíritu que está acusando que se queja de tal modo que sube hasta el cielo gritando y acusando?”.

7 Me respondió diciendo: “Este es el espíritu que salió de Abel, a quien su hermano Caín asesinó; él lo acusa hasta que su semilla sea eliminada de la faz de la tierra y su semilla desaparezca dl linaje de los hombres”.

8 Entonces pregunté observando todos los pozos: “¿Por qué están separados unos de otros?”

9 Me respondió diciendo: “Esos tres han sido hechos para que los espíritus de los muertos puedan estar separados. Así una división ha sido hecha para los espíritus de los justos, en la cual brota una fuente de agua viva. (Jn 4:14, 7:38)

10 “Y así ha sido hecha ésta para los pecadores cuando mueren y son sepultados y no se ha ejecutado juicio contra ellos en vida.

11 “Aquí sus espíritus serán colocados aparte, para esta gran pena, hasta el día del gran juicio y castigados y atormentados para siempre quienes merecen tal retribución por sus espíritus.

12 “Esta división ha sido separada para quienes presentan su queja y denuncian su destrucción cuando fueron asesinados en los días de los pecadores.

13 También ha sido hecha ésta para los espíritus de los hombres que no fueron justos sino pecadores, para todos los transgresores y los cómplices de la trasgresión; que en el día del juicio serán afligidos fuera de allí, pero no serán resucitados desde allí”.

14 Entonces bendije al Señor de Majestad y dije: “Bendito sea el juicio de justicia y bendito sea el Señor de Majestad y Justicia que es el Señor del mundo”.

Capítulo 23

1 Desde allí fui transportado a otro lugar al occidente, en las extremidades de la tierra;

2 me fue mostrado un fuego que corría sin descanso y sin interrumpir su carrera ni de día ni de noche, permaneciendo constante, mientras tanto.

3 Yo pregunté diciendo: “¿Qué es esto que no tiene reposo alguno?”.

4 Me respondió Ra’u’el: “La función de este fuego que corre hacia el occidente es guiar a todas las luminaras del cielo.

El libro de Enoc